Lo que debe evitar

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Lo que debe evitar

Muchos estudios demuestran que los medios tienen la capacidad de influenciar la visión del público sobre el mundo. Por ello, es importante trasmitir de forma adecuada los mensajes acerca del acoso, en especial en una era donde la información errónea se divulga por Internet al instante. Estos son algunos problemas comunes:

  • Sobrevalorar el problema
  • Declarar o implicar que el acoso provocó un suicidio
  • Simplificar en exceso los problemas relacionados con un incidente de acoso
  • Utilizar fuentes no calificadas
  • Culpar/criminalizar a quienes acosan
  • Caer en el sensacionalismo
  • No incluir información y recursos de prevención

Los periodistas, blogueros y otros creadores de contenido que evitan estos problemas pueden ofrecer a sus audiencias una cobertura precisa y de calidad y, a su vez, ayudar a prevenir el acoso.

Problemas comunes en la cobertura del acoso

El siguiente cuadro fue diseñado por un grupo de trabajo con periodistas y expertos destacados en la prevención del acoso y campos relacionados. El único objetivo es ayudar a los periodistas a evitar problemas evidentes en la cobertura actual.

Problema común Por qué puede ser perjudicial

Sobrevalorar el problema. Con tantos debates sobre el acoso y una Internet plagada de información falsa y estadísticas erróneas, puede ser difícil mantener una perspectiva sobre el problema.

Desafortunadamente, la gran mayoría de las historias de acoso ofrecen una imagen imprecisa de la prevalencia del problema. El hecho es que:

  • El acoso no es una epidemia. Los índices de acoso no han disminuido a nivel nacional. Es posible que haya un aumento local del acoso o de la concientización sobre el acoso, pero incluso esta declaración requiere de pruebas más confiables de algunos casos aislados.
  • La mayoría de los jóvenes no experimentan o apoyan una situación de acoso.
  • De hecho, muchos tipos de comportamiento agresivo no son acoso (p. ej., peleas físicas que ocurren una sola vez, discusiones en línea, incidentes entre adultos).
  • El ciberacoso es menos frecuente que otras formas de acoso.

Crear la impresión de que el acoso es un problema mayor es divulgar información errónea, lo que, en los informes de medios, saca a relucir muchas preocupaciones éticas y profesionales. Algunos expertos sostienen que los informes que describen al acoso como una situación generalizada y de rápido crecimiento hace que los jóvenes y adultos sean más propensos a verlo como algo común y sea menos probable que intenten detenerlo.

  • Los adultos lo aceptan como parte del crecimiento y creen que nada puede hacerse.
  • Los jóvenes piensan que está bien porque "todo el mundo lo hace".

Además, cuando las personas no comprenden la dimensión real del problema, pueden hacer conclusiones erróneas o incluso llegar a soluciones equivocadas.

Finalmente, la idea de que el acoso está "en todos lados" puede contribuir a miedos irracionales, lo que puede llevar a una crianza sobreprotectora o ansiosa. Algunos estudios demuestran que la crianza ansiosa puede dañar a los niños a medida que crecen.

 

Declarar o implicar que el acoso provocó un suicidio. La relación entre el acoso y el suicidio es compleja. Muchos informes de medios toman un atajo, presentando el acoso como la "causa" o "razón" de un suicido. Los hechos cuentan una historia diferente.

Una investigación exhaustiva suele revelar que la causa de un suicidio es compleja y se debe a muchos factores. Si el acoso está involucrado, es uno de los tantos factores.

Lea más acerca del acoso y el suicidio.

Conozca las recomendaciones para informar sobre un suicidio .

Las historias que indican o insinúan que el acoso provocó un suicidio pueden generar la creencia de que el suicido es un resultado normal e incluso inevitable del acoso. Esto puede generar un "contagio": más muertes y suicidios en grupo que ocurren luego de la cobertura de los medios sobre el problema.
 

Simplificar en exceso. Las iniciativas de los periodistas de simplificar los problemas complejos del acoso para los lectores puede ser un error no intencionado. Ejemplos de los matices que el público necesita comprender son:

  • El mismo joven puede ser el "acosador" y la "víctima" en diferentes situaciones.
  • El acoso afecta a todos los jóvenes; no está restringido a los jóvenes LGBT, aunque ellos tienen mayor riesgo.
  • Las soluciones simples o únicas (p. ej., asambleas escolares) probablemente no funcionen.

Los informes que no incluyen matices describen una imagen imprecisa e incompleta del acoso en el mundo real. Esto perpetúa los mitos y puede hacer que los padres, educadores y demás no vean el acoso aunque ocurra frente a ellos.

Citar soluciones simples e irrealistas también puede obstaculizar las iniciativas para detener el acoso. Cuando las personas ven que estas soluciones fallan, pueden dejar de intentarlo.

La simplificación en exceso puede generar un odio o resentimiento injusto, dado que permite que las personas lleguen a conclusiones sin tener la información completa. Puede resultar en problemas tales como culpar al director de la escuela o a un padre por un incidente de acoso.

 

Utilizar fuentes no calificadas. Puede ser difícil identificar a los verdaderos expertos en la prevención del acoso, el suicidio y otros temas de interés periodístico. Los voceros pueden tener experiencia en otras áreas, por ejemplo, de trabajar como educadores o contar con experiencia personal. Sin embargo, es posible que no tengan un conocimiento profundo de estos temas complejos y ofrezcan información errónea para la audiencia.

Consulte la sección Ayuda de expertos.

Las fuentes deficientes pueden presentar imprecisiones en los informes, y los lectores y espectadores pueden tomarlo como un hecho y divulgarlo a los demás.

La información errónea prolonga el problema.

Culpar/criminalizar a quienes acosan. Muchas veces, los jóvenes que acosan no aparecen en los informes de los medios. Algunos informes ofrecen una imagen unilateral de las situaciones de acoso, culpando rápidamente a quienes acosan e incluso describiéndolos como criminales. También culpan a la escuela.

Esto se puede deber a las leyes como FERPA, que evitan que las autoridades escolares proporcionen información sobre casos de acoso. Estas restricciones protegen a los jóvenes, pero hace difícil que los periodistas obtengan información sobre lo que realmente ocurrió en un incidente de acoso en específico.

El hecho es que:

  • Por lo general, los jóvenes que acosan han sido víctimas.
  • El acoso involucra una dinámica compleja entre los grupos de jóvenes; echar la culpa puede ser un problema.
  • El acoso no es un crimen, incluso cuando un joven involucrado se suicida.
  • Los jóvenes acosadores también necesitan ayuda para aprender a usar el poder de la manera adecuada.

Describir a los acosadores de una manera dura y negativa no permite un diálogo saludable. Es posible que los padres de los jóvenes que han mostrado conductas de acoso no deseen participar en la prevención. Los profesores, consejeros y demás personas también pueden catalogarlos como "malos".

Un informe que implique que el acoso generó un suicidio puede crear la presión pública de una investigación criminal no apropiada o de una demanda civil, e incluso etiquetar al joven que acosó como "asesino".

Algunos expertos temen que los jóvenes víctimas de acoso vean al suicidio como una manera de castigar a aquellos que los han acosado.

La culpa también puede dañar a toda la comunidad escolar y, en caso de suicidio, limitar o impactar negativamente en la curación.

 

Caer en el sensacionalismo. Los periodistas deben mantener a los lectores interesados. Generalmente, los incidentes de acoso no son noticia a menos que involucren una lesión grave, una muerte, a muchos jóvenes, o algún otro acto que sea de interés periodístico.

Los titulares llamativos suelen utilizar un lenguaje que añade un elemento dramático a la cobertura.

Por lo general, las historias de ciberacoso son sensacionalistas.

El énfasis en los resultados más trágicos del acoso puede generar una crianza sobreprotectora o ansiosa; los estudios han demostrado que esto puede perjudicar el crecimiento de los niños.

El ciberacoso se malinterpreta como algo más prevalente y amenazante de lo que en realidad es. Las iniciativas para prevenir el acoso pueden centrarse en el lugar equivocado.

Las historias sensacionalistas sobre el ciberacoso pueden hacer que los adultos culpen erróneamente a la tecnología y quiten el acceso a esta importante herramienta social y de aprendizaje.

La atención en los eventos de acoso dramáticos no permiten una cobertura de temas positivos sobre los nuevos resultados de las investigaciones o el progreso logrado a través de la prevención.

 

No incluir información y recursos de prevención. La investigación no ha llegado a la conclusión de lo que definitivamente funciona para prevenir el acoso, pero muchos informes de medios no ofrecen al público lo que sí se sabe.

Los informes de los médicos se centran en la prevención mediante políticas y legislaciones antiacoso, o bien contienen muchas ideas generales en lugar de consejos más específicos para padres, escuelas y jóvenes.

Además, muchos no hacen referencia a recursos públicos de calidad, como lo es StopBullying.gov.

La falta de información sobre las estrategias de prevención eficaces para jóvenes y padres implica que el acoso no tiene solución, y no ayuda a buscar una.

 

Historias e investigaciones relacionadas:

Sobrevalorar el problema

Magid, L. (6 de octubre de 2011). Exagerar el acoso podría generar más acoso (versión en inglés) . The Huffington Post.

Perkins, H.W.; Craig, D.W. y Perkins, J.M. (2011). Utilizar normas sociales para reducir el acoso: una intervención de investigación entre adolescentes en cinco escuelas secundarias (versión en inglés). Group Processes Intergroup Relations, 14: 703.

Schneider, S.K.; O'Donnell, L.; Stueve, A. y Coulter, R. (2012). Ciberacoso, acoso en las escuelas y angustia psicológica: un censo regional de estudiantes de secundaria (versión en inglés). American Journal of Public Health, 102(1): 171-177.

Smerconish, M. (21 de octubre de 2010). Acoso y suicidio: el peligroso error que cometemos (versión en inglés) . The Huffington Post.

Gould, M.S.; Midle, J.B.; Insel, G. y Kleinman, M. (2007). Análisis del contenido de los informes sobre el suicidio: desarrollo y confiabilidad abstractos (versión en inglés). Crisis, 28(4):165–174.

Kim, Y.S. Acoso y suicidio. Un análisis (versión en inglés). Int J Adolesc Med Health, 20(2):133.

ReportingOnSuicide.org. (2012). Recomendaciones para informar sobre un suicidio (versión en inglés).

Simplificar en exceso

Bindley, K. (2012). Acoso y suicidio: el peligroso error que cometemos (versión en inglés) . The Huffington Post.

Sciacca, L.M.; Pflum S.; Goldblum P.; Testa, R.J.; Wang, F., Jimenez, C.; Bongar, B. (En prensa). Representación de los medios del acoso relacionado con el suicidio entre jóvenes lesbianas, homosexuales, bisexuales, transgénero, en duda y que cuestionan su identidad (versión en inglés). Journal of Adolescent Health.

Smerconish, M. (21 de octubre de 2010). La ayuda de los medios para exagerar la percepción del acoso (versión en inglés) . The Philadelphia Inquirer.

Culpar/criminalizar a quienes acosan

Bindley, K. (2012). Acoso y suicidio: el peligroso error que cometemos (versión en inglés) .The Huffington Post.

Carpenter, S. (2011). Lecciones de un ex acosador (versión en inglés).Detroit Free Press.

Rodkin, P. P. C. (2008). ¿Quién acosa a quién? Asimetrías del estatus social por género de la víctima (versión en inglés).International Journal of Behavioral Development, 32(6): 473-485.

Swearer, S. S. M. (2001). El estatus psicosocial tiene correlación con el acoso y la victimización; la relación entre la depresión, la ansiedad y el estatus del acosador/víctima (versión en inglés).Journal of Emotional Abuse, 2(2-3): 95-121.

Caer en el sensacionalismo

Schneider, S.K.; O'Donnell, L.; Stueve, A. y Coulter, R. (2012). Ciberacoso, acoso en las escuelas y angustia psicológica: un censo regional de estudiantes de secundaria (versión en inglés).American Journal of Public Health, 102(1): 171-177.

Stearns, P. N. (2003).Padres ansiosos: una historia de la crianza moderna en los Estados Unidos (versión en inglés). New York University Press: New York.

No incluir información y recursos de prevención

Frey, K. K. S. (2005). Reducir el acoso en los recreos y apoyar las creencias: un ensayo experimental de los pasos para respetar el programa (versión en inglés).Developmental Psychology, 41(3): 479-491.

Waasdorp, T. T. E. (2012). El impacto de las intervenciones y el apoyo al comportamiento positivo a nivel escolar sobre el acoso y el rechazo a otros: un ensayo de efectividad controlado y aleatorio (versión en inglés).Archives of Pediatrics Adolescent Medicine, 166(2): 149-156.

Windber Research Institute, Center Safe Schools y Clemson University. (2011). Prevención del acoso: el impacto del alumnado en Pensilvania (versión en inglés). Informe del programa de Highmark Foundation (versión en inglés).

Última modificación del contenido el 28 de septiembre de 2017