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Las escuelas usan la vigilancia comunitaria para responder ante el acoso y la intolerancia, y prevenirlos

10 de mayo de 2016|Por: Nazmia E.A. Comrie, Oficina de Servicios de Vigilancia Orientados a la Comunidad del Departamento de Justicia del los Estados Unidos, y Steffie Rapp, especialista en justicia juvenil, Oficina de Programas Judiciales del Departamento de Justicia de los Estados Unidos y miembro de la junta editorial de StopBullying.gov
Publicado en: Prevención

La vigilancia comunitaria es una filosofía que gira en torno al trabajo conjunto entre el orden público y la comunidad con la finalidad de garantizar la seguridad pública para toda la comunidad. Una agencia de orden público puede abordar la seguridad pública de una manera integral y proactiva al participar en asociaciones, en la solución de problemas y en el cambio organizacional. La vigilancia comunitaria no es programa ni una unidad de vigilancia individual sino más bien una filosofía que involucra a toda la agencia y la comunidad.

La vigilancia comunitaria puede aplicarse en cualquier entorno, incluidas las escuelas. Si implementan la vigilancia comunitaria, los funcionarios de recursos escolares (SRO, siglas en inglés) y el personal de seguridad escolar pueden contribuir a un entorno productivo y enriquecedor para los estudiantes, los maestros y los administradores por igual. Los SRO pueden convertirse en sólidos modelos a seguir para los estudiantes al mismo tiempo en que actúan de intermediarios para que haya interacciones positivas entre los jóvenes y el orden público.

Desde el punto de vista de algunos estudiantes, los SRO les ofrecen la oportunidad de interactuar con el orden público de una manera positiva y sin confrontaciones. Es importante que las escuelas y las agencias de orden público lleguen a un acuerdo en cuanto al rol y la responsabilidad de los SRO, además de su papel en materia de disciplina y castigo.

Los funcionarios pueden aplicar los principios de la vigilancia comunitaria (solución de problemas, asociaciones y transformación organizativa) con la finalidad de garantizarles a los estudiantes, los maestros, el personal y los administradores escolares que cuentan con su apoyo para crear un entorno seguro. Se estima que unos 160,000 niños en los Estados Unidos faltan a la escuela todos los días por temor a un ataque o un acto de intimidación por parte de otros estudiantes, y que aproximadamente un 22 % de los estudiantes de entre 12 y 18 años sufren acoso - PDF. Los estudiantes acosados corren un mayor riesgo de tener depresión, ansiedad o un rendimiento escolar poco satisfactorio.

Hay algo que podemos hacer con respecto al acoso. Es importante reconocer e identificar la intolerancia y el odio en nuestras escuelas y comunidades. Una sola palabra o frase puede ser tomada como una actitud desconsiderada o hiriente por una persona joven pero si respondemos con rapidez y justicia a un incidente de acoso o intolerancia podremos prevenir incidentes más grandes y más significativos.

Los SRO se encuentran en una posición exclusiva para responder ante el acoso y la intolerancia, y prevenirlos. Los funcionarios, junto con el personal de la escuela, pueden realizar cinco tareas para responder ante el acoso y la intolerancia, y prevenirlos:

  • Reconocer y responder: brindar información a los estudiantes, los padres, los maestros y el personal sobre el acoso y la intolerancia, y sobre la importancia de tomar los incidentes con seriedad. Crear un plan de respuesta para aplicar cuando se presente alguna situación y asegurar que la respuesta sea rápida y justa.
  • Abrir el diálogo: crear oportunidades para que se pueda hablar abiertamente con los jóvenes sobre el acoso y la intolerancia, en especial sobre sus sentimientos, problemas o ideas.
  • Alentar a que los espectadores se conviertan en defensores: crear un entorno donde los jóvenes sientan que son capaces de defenderse y de defender a otros. La investigación demostró que, cuando hay intervención de los compañeros, la mayoría de los incidentes de acoso pueden darse por finalizados en 10 segundos.
  • Promover la seguridad y la inclusión: crear un entorno donde los jóvenes sientan que pueden confiar en el orden público y que pueden comunicarle sus problemas e incidentes con plena comodidad. Además, es necesario que los funcionarios escuchen, presten atención y brinden apoyo.
  • Educar: ofrecer información y concientizar a la comunidad en general. Responder ante el acoso y la intolerancia y prevenirlos mediante la filosofía de la vigilancia comunitaria debería involucrar a toda la comunidad y no solo al orden público.

La Oficina de Servicios de Vigilancia Orientados a la Comunidad (la oficina COPS) del Departamento de Justicia y Not In Our Town ampliaron el horizonte de este trabajo y desarrollaron numerosos recursos para el orden público, las escuelas y los miembros de la comunidad con el objetivo de ayudar a crear comunidades seguras e inclusivas.

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